martes, 13 de agosto de 2013

Hay juegos de juegos y hay noches de noches. Hay unas, por ejemplo, en las que uno cree que se está  jugando la última vida que le queda.

FILO

Hablo de muchas ellas. 
Fueron voluntades que me faltaban. 
Fueron ellas en ellas mismas, y fui yo muchas veces también. 
Ella no es una, han sido tantas ellas, como esa que estuvo conmigo muchos años  
y que se me escapó cuando en la noche, la maldad nos sorprendió riendo. 
También hablo de aquella que me enseñaba a amar la piel cuando yo no sabía ni respirar siquiera, o de esa que con venas me construyó un peldaño para encaramarme al cielo.  
Incluso de una ella que  me mecía en la cuna enseñándome los colores y  los nombres de las cosas. 
O de ella que soy yo misma, cuando en el lado de la noche que arde, se me va yendo entre rezo y rezo.. 
Son muchas ellas y soy muchas ellas y sin embargo no me acostumbro todavía a la vida que pasa porque quisiera retenerlas para siempre en mi presente  sin aceptar que el futuro es lo que se vive cada día y que el pasado no es más que una ola a la que ya se le dio brazadas (aunque se lleve todo de la piel).

Hablo de muchas ellas porque si no fuese así, ¿entonces de quién más hablaría? 
Yo no puedo fingir ser sorda aunque lo sea o ignorar la sangre seca en el suelo de mi habitación que fue más bien como haber cambiado de piel, pero que quema aún las baldosas con las memorias tan vívidas de un ayer que es el mismo día que vivo.

No puedo no hablar de la que se acuesta cada noche en mi lugar, en mi cama y adentro de mi cuerpo a meditar lo que ha sido mi propia vida como si fuese suya, a recordar mis recuerdos como si entonces ella los hubiera vivido y a vivir a todas las ellas como si acaso ella las hubiera tocado o las hubiera vivido. 


sábado, 4 de mayo de 2013

Sé que es hermoso lo que siento cuando escribo. Es indescriptible la forma en que veo el mundo, las formas, las cosas... No cambiaría por nada del mundo el crear arte, escribir y escribir y escribir hasta los suspiros. 
El más inmenso afán de alguien que escribe es ser leído y cuando he creado vida en letras que nadie más ha leído es como si hubiera traicionado  el motivo fundamental por el que lo hago: ayudar a volar. 
Es entonces cuando me siento como una pequeña niña que sostenía un globo que de repente se le fue volando.

Por eso escribo, porque siento magia en todo lo que veo. Escribo para saldar una vieja deuda de alguna vida pasada, o para sanar alguna rasgadura de esas que uno lleva por dentro (porque la rasgadura siempre va por dentro).


Escribir es una forma diferente de respirar, de comer, de mirar, de andar en bus, de caminar en las orillas de las carreteras, de reírse, de llorar... por eso cuando alguien me lee, siento como si me conociera desnuda. Porque mis letras son todo lo que soy, ahí estoy yo, en esencia pura.  Aunque tal vez, en esencia, yo no sea más que letras que no se leen
o que morirán conmigo.




VIDA DE ISLA


VIDA DE ISLA

La vida es un dolor oscuro
cuerpo de ausencias
ceniza pura desangrando el tiempo.

La vida es una barca
fuego soldado en la piel de los árboles
rojiza erección en podredumbre
lava oscura que canta al final

cuando ya nada es posible. 



domingo, 28 de abril de 2013



"Soy mi propia abuela, que cultivaba geranios en Sonón y moras de Castilla en la Ceja del Tambo. Soy yo, la que noche a noche se reúne con ustedes en el único momento en que las bancas de este teatro viven. Vine a contarles historias de cuando ella era muchacha y él a penas un mozuelo. Ahora están las aves dormidas y las estrellas despiertas y siento mi pecho rugiendo como rosa de los vientos. Soy capacho de sal de guaca, soy la fondera, soy la ramera guayaquilera que colas hace frente a la escuela pública y matricula hijos que día a día perderán años. Soy yo, la madre de 33, la que crío a Juan XVI, la maga, la rrura, la muñeca, María Cano, Simona, Sofía, Débora. Soy yo, y mis hijos. Los hijos de esta tierra donde la marihuana crece al lado del café. Sigo siendo la matrona, que levantando faldas y pueblos luchó hombro a hombre con su hombre. Soy la habitante de ese país que va más allá de sus linderos. País inagotado que corre por mis venas, país contrastado, país violento, país de paisajes, país de NOSOTROS, país paisa."

martes, 23 de abril de 2013

¡Azotadme!


¡Azotadme!

Aquí estoy,
¡azotadme!
Merezco que me azoten.
No lamí la rompiente,
la sombra de las vacas,
las espinas,
la lluvia;
con fervor,
durante años;
descalzo,
estremecido,
absorto,
iluminado.
No me postré ante el barro,
ante el misterio intacto
del polen,
de la cama,
del gusano,
del pasto;
por timidez,
por miedo,
por pudor,
por cansancio.
No adoré los pesebres,
las ventanas heridas,
los ojos de los burros,
los manzanos,
el alba;
sin restricción,
de hinojos,
entregado,
desnudo,
con los poros erectos,
con los brazos al viento,
delirante,
sombrío;
en comunión de espanto,
de humildad,
de ignorancia,
como hubiera deseado...
¡como hubiera deseado!

Girondo





lunes, 1 de abril de 2013

Nacer

Hoy quiero escribir poesía, pero no sé  qué escribir. A veces siento que he perdido la capacidad de poseer el mundo entre los dedos. O tal vez he estado volando tanto y tan cerca del piso, que no puedo hundir mis pies en la tierra, ni cazar estrellas.
Creo que más bien es eso, que estoy volada, lejos de mí misma, escapada.
A veces quiero regresar, pero al mismo tiempo no quiero tener que entender la realidad que ahora vivo, ni tenerla que vivir estando dentro de mí... quiero entonces estar ausente, pero ausente completamente.
Quiero que me cambien de alas.
Yo lo que quiero es aprender a nacer, aprender a respirar porque es evidente que llevo años haciéndolo mal...
Llevo años respirando a medias, ensanchando mis pulmones tan sólo a medias, viviendo tan sólo a medias, porque todo el tiempo estoy escapando de mí misma.

Tengo miedo.

Vivir es recordar

La vida es un infinito retorno al pasado, a lo ya vivido, a la ausencia de los días.
Sucede que últimamente me pasa algo extraño y triste... no me siento escritora. 
Ya no escribo con la misma frecuencia de antes y es como si todo se hubiera congelado y yo me quedara quieta sin avanzar ni en mis ideas, ni en nada.
Tengo ya 21 años. Hace poco fue mi cumpleaños... estuve triste como cada año, y de nuevo, como el año pasado, estuve y me sentí incompleta. 
No muchas personas lo recordaron, recibí sólo 2 o 3 regalos fríos, sin la calidez que antes sentía en un obsequio y eso fue todo. 
Fue triste y no me importa que haya sentido tanta ausencia de todos, lo que no entiendo es por qué le puse tanta esperanza a ese día si por lo general resulta siendo triste, sin sentido, y yo termino sintiéndome una niña pequeña sin notar el paso del tiempo más que en mis cicatrices, y en las heridas que el tiempo dejó en los días de mi vida.

Recuerdo mi niñez como si hubiera sido ayer. Mis años colegiales, mis amigas de infancia... y nada queda ya. Todo se ha marchado, y es que inevitablemente todo se marcha siempre. Todo se va, no importa mucho lo que uno haga. Es como si uno tendiera necesariamente a la soledad, porque en soledad se vino al mundo y porque nadie más puede ocupar o compartir así sea por un segundo, el lugar de alguien más en el universo. 
Todo se va, y yo aún veo la vida con ese infantil espejismo, esa ternura tonta e  inevitablemente infantil, esa creencia ilusa de que algo que se atesore, se quedará para siempre, sin entender que incluso uno se abandona tantas veces antes de la muerte, y así mismo todo abandona la tierra que uno pisa.

No, yo no quiero ser adulta. Yo no quiero comprender con madurez que el tiempo pasa y las cosas cambian y la gente se va (por mucho que se atesore en el corazón)... y todo se va yendo, como este instante, o como la lluvia que afuera, está dejando de caer.

21 De Noviembre de 2012

Los días

Es triste que no se entienda el significado de la profundidad y el eco de cada palabra.
Las palabras son lo que más cercano está de la realidad.
Escribir es condensarlo magistralmente todo y darle un significado.
Estoy divagando. Sé que muchas de las cosas que escribo no tienen sentido.  Eso es cierto. Pero no por ello las palabras dejarían de ser acertadas al describir mi vida.

No, nada de esto importa. Nada.
Ni los días, ni las horas. Ni lo que sucede en el mundo.
Es triste tener que vivir para después tener que observar cómo las cosas dejan de tener sentido, cómo todo deja de tener importancia y la vida misma se concluye en una nada infinita.
La nada es todo... es un todo que carece de existencia de cosa alguna.
Sucede que me aburro de esta realidad con cadenas que  me ata a lo que he sido.
Me aburro mortalmente de no tener una razón que yo considere válida para todo lo que hago.

He perdido la noción de todo. Nada me parece realmente importante y el verdadero problema es que yo no consigo agradarme a mí misma.
Mi misma me odia (eso creo) y yo la odio también a ella (eso creo también).
Creo muchas cosas, pero es nada en lo que creo. No quiero creer en nada porque inevitablemente todo habrá de irse mañana. Sólo conseguiré quedarme con mi existir, rodeada de muertos que me miran queriéndome sacar los ojos.
Ni siquiera algo de lo que escribo tiene un sentido ni va en línea recta.
Ni tiene pájaros ni palomas.
Ni nada. Nada. Nada.


Haber perdido el hábito, la frecuencia con la que solía escribir, es como haber perdido esa conexión conmigo misma. Es haber-me perdido y ya no saber cómo volver a encontrar-me.

A beautiful story



MARZO 11 DE 2009

Para Hanna:
Si bien dices tus sentidos absorbieron el roce de mi tinta, entraré entonces al carroñero ataud que entre tus poemas, el instinto salvaje y cruel despedaza. Encantada de conocerte. Buenas Lunas y dulces pesadillas de marfil


MARZO 13  DE  2009

Para: Daega
Qué hermosa sorpresa me has dejado al escribirme... ¡Qué hermosa mujer eres! Buenas lunas para ti, tal vez te las merezcas más que yo... y la verdad, quien está encantada de conocerte soy yo...:)
Para: Hanna
¿Merecerlas más que tú? ¿Cómo podrías decir tal cosa? ¿Nadie merece nada, entonces qué caso tiene? Sólo deja que a tu rededor la noche sueñe con que merece tu sombra en ella. No diré si mereces o no cosas bellas. Pero no doy nada a quien no lo merezca y de hecho ya te di de lo poco que puedo llamar mío: mis palabras... tal vez es sólo mi vehemencia de ensanchar mis versos a borbotones...


MARZO 14 DE 2009

Para: Daega
¿Y dónde están tus versos...? ¿Enjaulados en algún corazón que no te quisiese? ¿Atrapados en algún pensamiento que chorrea tu mente? ¿Cuándo podría yo leer aquellos y regocijar mi alma? Nadie merece nada...tú lo has dicho, y yo tal vez sólo lo hice con un débil reflejo de intentar hacerte sentir bien...

¡Espero que tengas un lindo fin de semana! ¡Cuídate mucho!


Para: Hanna
Asunto: Ahógate.... si en mis versos te bañas, te ahogas

Esos versos se han desbocado, desean desprenderse de mí como notas que de mi violín se deshilachan. Quieren ser enjaulados como tú lo dices, pero no por mí pues se han hastiado de mí, odiosa y maldita...  Están aquí, están también allí detrás de esa silla en la que te acurrucas cada tarde a las dos y treinta, tres y treinta, a veces aún más tarde cuando pasas por la misma ventana y pides a la luna que beba tu optimista confusión y te regale un poco de Nepenthe para tachar amor y odio de tu libreta neuróticamente despedazada. Están en el rincón al que nunca miras a menos de que una luz se halle encendida... ¿Sabes qué me haría sentir bien? El sólo hecho de sentir, pero tales propósitos en mi existencia se anularon torpes cuando mis ojos fueron atravesados por la ceguera del alma carmesí. Gracias por el intento, y por tus deseos de un fin de semana lindo... yo espero que este fin de mana que es en realidad otro comienzo de otra semana, entre tus heridas encuentres un descanso y que una estrella se acune en tu cabeza guiándote en la penumbra de tu propio laberinto :)

MARZO 15 DE 2009

Para: Daega 
Asunto: no hables, no hables entonces, no digas nada y cierra los ojos Para mi tranquilidad o mi felicidad ya no existe ese vaivén mortal del que alguien me habló un día, ni queman mis pestañas algunas llamas de amor desenfrenado, para mi felicidad basta un descanso o un beso de aquel que ha apretado mi corazón y lo ha lanzado al rincón, ese que ya no quiero mirar y por eso le doy la espalda así alumbre alguna luz y me llame todavía aquel moribundo pedazo de carne tétrico y débil... ¿Y para mí? Para mí solo queda el más tedioso cansancio y esos momentos psicosomáticos donde me muerdo los labios hasta hacerme sangre y lavo mi cerebro con la excitación de tal tibieza; para mí solo queda herirme las muñecas de nuevo con los dientes porque la cuchilla ya recuerda demasiadas cosas que duelen, demasiados versos ya opacados por el viento y obligados a la tortura del olvido; ese olvido que nunca viene, al que ruego todos los días por favor presentarse, y lo hago arrodillada y con los senos desnudos, esperando algún momento que se sienta cálido cuando se digne a presentarse, pero no puedo ignorar tal infamia y tal mente gangrenada...para mi felicidad...para mi felicidad basta un abrazo o una sonrisa, de esas que llegan al alma matando todo fantasma que corrió alguna vez al hecho y que cultivó espinas en vez de rosas...este fin de semana alguien me rozaba el corazón mientras cantaba esas canciones que conozco tan bien: "Y hoy que estoy tan despiadadamente solo, hoy que juegas juegos para ver si me amas..." o tal vez esta que dice "hoy que no estás, y me abandono poco a poco y tengo frío, sé que tus vacíos nunca los podré llenar sin ti... y me desplomo por el peso de mi soledad, hoy que no estás, hoy que tu luz se me ha escapado y que no sé de ti, hago promesas a los cielos para ver si así....puedo reanimar mis sentidos, apago la luz (la del rincón) para buscarte entre mis pocas ganas de vivir, y si te encuentro me doy cuenta que ya no eres tú, que tu figura la inventé, que tu corazón no es el de antes" y mientras las cantaba se me apretaba el corazón y sentía un frío terrible en el pecho como diciéndome: "    No por favor, no escuchéis más..." y yo moría escuchando esas tonadas moribundas que casi podía poner en las manos para luego empuñarlas y lanzarlas lejos... La verdad es que deseo fines de semana felices para los demás porque para mí no es posible serlo, sobre todo en las noches cuando mi propia sombra me anima a herirme y la despido tapándome con las cobijas, pero me aliento diciendo casi como un susurro doloroso "todo va a estar bien, todo va a estar bien" Pero yo misma caigo bajo mi propia mano pecadora de la que tanto he hablado, que chorrea mentiras entre las piernas sudorosas, mirando el techo...olvidando por fin, aunque dure unos segundos...

Sólo deseo que entonces una hermosa luz te guíe :)

Para: Hanna
¿Es irónico entonces, no crees? Curando heridas que nunca cierran... heridas ajenas para incineran las propias en un corte cansino y exquisito al mismo tiempo. Abre tus ojos al tiempo que abro los míos. Mira... es tu carne abriéndose bajo el filo de esa minora tan odiosa, bajo ese cerro de carne viva nace una gota brillante de rubí líquido que luego rodará brazo abajo y un hermoso camino rojo se dibujará en tu colchón. Ese que tiene tu forma y tu aroma... no puedes olvidarlo, ¿sabes por qué? ¡Porque lo amas! Amas ese sentir y no puedes huir de él... no quieres hacerlo por más que entierres el pasado en la brecha entre tu odio y tu pasión lejana. Veláco jamás lamerá tus venas como deseas que lo haga la oruga que inventas sobre la almohada... Y la luz... sólo la luz de la redonda dama en la cópula nocturna sorbe con vehemencia mis suspiros. No desees para mí... será un deseo hueco. Llora tu negro vientre y siente, siente, siente. Cerraré los ojos... pero no cierres nada... no cierres esos ojos, esos ojos... esos ojos no pueden cerrarse...


MARZO 16 DE 2009

Para: Daega 
Sé que condenada estoy por ese deseo indecible de haber querido olvidar un día. Todos hemos estados condenados a esa estatua que intentamos guardar en el cajón, pero esos ojos no se cierran, ciertamente no pueden cerrarse, están siempre, siempre esperando que te atrevas a mirarle de nuevo, y en la colcha que tiene olor a niña tramposa y a sangre delirante y tibia todavía, la colcha sobre la que he llorado amargamente sumergiéndome en la espesura del umbral del rincón, esa colcha todavía me reclama los suspiros, pero no la olvido porque me educó el corazón, y no porque la ame, más bien la aborrezco porque la culpo de esa excitación que dura algunos segundos y que por días permanece dejando las huellas sobre el casi cadáver de mis muñecas, entonces arrojo a veces el camino que las venas construyeron, ¡lo arrojo lejos y cierro los ojos! pero esos ojos no pueden cerrarse, continúan mirando a ambos lados donde ejércitos de bandos enemigos se confunden en disturbios e insultos, en banderas rebosantes de ilusiones marchitas, en nefastos y vomitivos olores del pasado, el futuro y el presente, el cielo y el infierno, juntos construyendo caminos entre mis manos con ejércitos malditos de ambos lados...y tú, dime, hermosa mujer de letras tibias, ¿qué dolor sientes ya que habéis conocido el mío?

Para: Hanna
Mi dolor... ya no lo distingo entre tantos burdos paseos al inconsciente. No conozco de él, más éste de mí lo sabe todo... Ann... mi dolor bajó los carcomidos escalones de un mausoleo donde un cadáver que se dice es mío se pudre en vano parsimoniosamente. No preguntes... no de mí, calla y habla al mismo tiempo. Deja mi dolor en su lecho funerario, allí custodiado bajo llave en donde sigue pululando con ardor pero no puede ser alcanzado o apaciguado. Tú aquí eres quien conserva en sus letras la tibieza, ¿no ves? Tu condena es sentir sin olvidar, la mía la desconozco... Empero te contaré una historia, así como a la verita se le sienta a leer a una hermosa niña antes de descansar bajo su colcha ensangrentada. Ahora dime, ¿Qué patético relato escoges para esta noche, Agridulce niña? ¿Qué trazos quieres que acompañen la cadencia de esas gotas de lluvia al caer? Tal vez quieres que te cuente del sabor a alcohol y cigarro que alimenta los vacíos nocturnos. ¿O quieres saber cómo torné mi vida en muerte? Te puedo narrar las historias de mis heridas, mis cortes rojizos e hinchados en las muñecas.... Ah! ¡¿Cómo evitarlo?! También lo has probado. Desliza la cuchilla de nuevo y siente cómo pares tu propia alma, siente cómo nace de ti y cálido y entumecido te acaricia en un beso fatal. Dime qué bucólica y lastimera historia… o dime acaso si quieres que en este rincón oscuro y empapado de mis vísceras vomitadas invente algo para ti. ¡Ah ya sé! Dejemos que mis cansados ojos irritados hablen... pero no les pidas ni luz ni agua, recuerda, cariño, que son desiertos cubiertos con ceniza en lugar de arena, y si en algún momento avistas una tormenta dejemos que nuestros mudos alaridos se eleven y se pierdan en el viento amargo. Te cuento que no sé qué hora es... que estoy aquí, contigo... es decir, conmigo... y mejor dicho, sola.


Para: Daega
Suele asustarme leerte, todavía suele asustarme que mis ojos reconozcan cada palabra, que insisto que sigo sintiéndolas tibias, que tal vez tú las has olvidado porque suenan demasiado dolorosas. Suele asustarme encontrarme de nuevo con palabras que humedecen mis ojos cuando no quiero reconocerlas y me detengo, y parpadeo nuevamente palpando con las manos del alma el lugar de la herida que no se cierra, es tu dolor tan desconocido, tal vez tan oculto, o tal vez le has dado la espalda…  ¿has sido lo suficientemente fuerte o cobarde para hacerlo? Son casi las cinco de la tarde, debería dormir, debería descansar, me duele en algún lado, sé qué es lo que me duele pero no quiero decirlo, y estoy aquí escribiéndole palabras a una niña que aún no conozco pero que mis letras se empeñan en tocar, pues no se atreven todavía a tomar su equipaje y esfumarse, y que siguen repitiéndole que encuentran algo de una tibieza encantadora, aunque hable de sangre y de muñecas laceradas, siguen encontrando algo hermoso. Yo sigo creyendo que hay algo bello escondido tras la máscara de las palabras que desvían la mente, que la envían a divagar justo donde yo no penetro, lugares del mundo de los que nadie sabe.

Sigo asustada por la forma en que mi corazón se acelera cuando leo aquellas letras, en verdad puedo reconocerlas… i swear!! swear!! Como una niña juguetona que aprieta cruelmente los lazos que atan sus cabellos, pero que en los labios tiene dibujada una sonrisa que no se borra con los años, que permanece todavía quién sabe por cuáles milagros. Esa pequeña está asustada al ver cómo brota de mis pensamientos su imagen y cómo puedo descifrarla y nombrarla con tanta tranquilidad...

Algo me sigue diciendo que mi corazón siente que te ha visto llorar horriblemente en noches nauseabundas y malditas, hasta que el alba se digna a aparecer, pero que muchos ignoran hasta el olor de tus cabellos, pero son lo irremediablemente vil y rastrero del mundo, ¿qué puede esperarse? pero tú...sigues siendo salvada por mis "otros yo", no haces parte de esa nada. Me dicen que eres dolorosa, que tiemblas, que te estremeces y te angustias al compás de melodías soñadoras, todavía me dicen que conservas muchas cosas bellas, que lloras y eres débil y eres fuerte y eres frágil y eres triste como el viento en el invierno cuando sopla lento y náufrago...


Para: Hanna
¿Por qué? Por qué haces que... No entiendo. ¿Qué quieres comprobar? Es más fácil dejar la aldaba con sus pegajosas telarañas hasta que se funda en la puerta ese cerrojo. Pull the plug and don’t stare at my grave anymore, your eyes are made for the spotless unforgivable rose, for another kind oF spikes... you can't! You can't lose yourself even more than you did before...not in this that you may call warm and sweet.
No te diré qué monstruo soy, ni un demonio... (ya quisiese) ni un ángel , ni un vampiro... ¡ni siquiera un enfermizo humano espurio! ¿Me reconoces? ¿Estás segura de que entre tus sesos perfecta y pervertidamente bellos no te pierdes y confundes? ¿Estás segura de que lo que reconoces es este rostro reventado y no esa razón decapitada entre heridas y gárgaras lacrimales en la que vivimos y morimos sin saber?... No te aparto. No soy hecha del polvo protector de una musa abstenida... Por mi abulia y egoísmo sigo esperando saciarme con tus líneas que fueron hechas a trincherazos dactilares cual pianista apasionado. ¿Es que no quieres mirar a otro lugar? Arráncate esos ojos que se enarbolan en su furor y gíralos hacia la lumbre lunar, pero no los dejes mirar a ese rincón que me aprieta hasta calarme... Si no lo haces tú no lo haré yo. Juro que no evitaré tomar de tus cabellos tan neuróticamente trenzados y ahogarte en versos que alimenten tu dolor... y mi desconocido dolor... sonriendo, sonriendo.


MARZO 19 DE 2009

Para: Daega 
¿Qué diría Vargas Vila, mi maestro, al enterarse que he sido derrotada en la batalla del amor y que me cubre su sombra como un lecho de sangre? ¡Oh, alma joven y dolorosa que apenas despertaba a la crueldad y a las maravillas de la vida! Dejaré mis labios intactos durante un buen tiempo, por lo menos hasta que encuentre a alguien que los haga temblar emocionados y nerviosos; guardaré mis caricias para alguien más y conservaré mis palabras cariñosas sólo para mis adentros. Ocultaré mi debilidad y mi tristeza en letras y versos. Nadie volverá a saber de mi dolor ni de mi angustia; haré del silencio mi lema y de la soledad mi voz. Herida profundamente he sido y aún no olvido y mi mente se aferra a los recuerdos cual cuervo a un pedazo de carne...no seré más ésta con la frente soñadora... Daega...te mando un beso que te arda por un rato en los labios :)


MARZO 20 DE 2009

Para: Hanna
A suspirar, mi aliento incineró la carótida bajo tu níveo cuello, perdona eso... José María no podría irrumpir tu región fantástica injuriando, como lo haría conmigo... puesto que es más la corrupción en mi alma que en mi cuerpo y mis palabras machacadas son testigos. ¿Porqué tan sólo un rato? No puedes esperar a que después de arder mis labios olviden lo que sienten, ya lo sabes... tú misma sabes qué es no olvidar. Verdad es, empero, que cual diamante rojizo debas de ser atesorado sólo para quien lo merezca. Y yo he sido tan brusca, tan absurdamente rústica e hiriente con mis palabras... no puedo empuñar un Athame sin apuñalar carne con él. No te detengas y sigue con ese caudal caótico de sentimientos... Es lo que te separa a ti de este jardín de flores con hollín a sus adentros. Quien debe callar en una crisálida soy yo... que en tu dulzura he evidenciado mi amargura frenética.


MARZO 24 DE 2009

Para: Daega  
Estuve el fin de semana en un pueblo muy alegre... he aquí lo que he escrito:

Domingo 22 de marzo de 2009 Voy a estar aquí todo el fin de semana...

Sentada a mi lado, en unas escaleras, bajo la sombra que nos esconde del sol, mi amiga llora y le he jurado que todo va a estar bien, que todo de alguna maldita forma va a salir bien, que no se preocupe, que estoy aquí, pero las tonadas de su corazón están cada vez más cansadas y suenan más débiles, ya no sé qué decirle que suene como un consuelo, aunque ella no se va a poner bien de repente como si no hubiera pasado nada... Yo tampoco puedo seguir inventándome pretextos para fingir que estoy bien, que a pesar de que han pasado ya tantos meses y ha venido tanta gente, a pesar de que algunas sonrisas sinceras han iluminado mi rostro cuyos ojos aún reflejan una gran tristeza, a pesar de tantas cosas, todavía me sigue matando el recuerdo y el olor de sus cabellos que ya nunca más huelo, me sigue poniendo sueños en alguna parte.

Lunes 23 de marzo de 2009 No sé cómo ha resultado, todavía no entiendo esta existencia vil y esta humanidad consagrada en mis venas. Oh, estas ganas de esconderme como una flor con miedo del sol, y la literatura me lleva a lugares...tal vez a un hotel con olor a sexo gravitando por el aire...

Martes 24 de marzo de 2009  (muy temprano en la mañana) Otra vez estoy sólo conmigo y el silencio de la habitación retumba fuerte y llora y el viento frío se queja de la soledad de mi alma de mi tristeza que deambula trágica y dolorosa por cada rincón donde sé que no has estado.

Ven y muéstrame un rincón donde haya un recuerdo que no duela y un cielo que no me llame cobarde, ven sólo un momento para decirme que todo seguirá estando así mi dolor murmurando hasta el último confín, dime que la aurora que llevaba tu nombre susurrado hasta ayer hoy no se callará que mi corazón seguirá muriendo hasta que ya no pueda morir más.

(Ahora) Unas letras han regocijado de nuevo mi alma.  Alguien toca la puerta, yo tengo miedo y tiemblo, sigo escribiendo para hallar un consuelo y una que otra vez encuentro una guarida en el perfume que desatan tus letras y me duelen los dedos, el alma, el corazón, pero me río, como, duermo, pienso, lloro, y vuelvo y me río. Que te ardan los labios un rato con un beso que yo te mando entre estas letras, y que las tuyas mezan una demencia que trato de ignorar a ratos. Que sigo creyéndome hermosa (a pesar de...todavía) y casi puedo escucharme preguntar: "¿hola? ¿Hay alguien allí? ¿Hay alguien allí leyendo esto?" Oh Daega, he sido dañina también, he empuñado también aquella daga y me he abierto el pecho buscándome el corazón, he apretado en las manos unas tijeras hasta que me hería las palmas, he mordido mis labios, he retado a la gente a morir con mis palabras escandalosas y dañinas, tremendamente dañinas y desesperadas, he jugado con corazones ajenos y luego ese dolor que he causado ha caído como limón a mis heridas, me ha hecho sangrar la vida cansina, he remendado a empujones y con rabia ese lugar del pecho que se agita y salta, he atropellado mi instinto de mujer dañina en el cuerpo inocente de una niña de diecisiete años, y he jugado con este olor de niña tramposa, con este aroma bendito y maldito...he jugado..¡Oh! cuánto he jugado y cuánto he llorado, pero no ha sido por mi voluntad, he estado obligada a estar dañando el mundo. Así me lo obliga esa pequeña extraña que vive bajo mi piel y no perdona el sufrimiento que le han hecho, esa salvaje y cruel que bien podría ser un demonio (no dudo que lo sea).

Oh Daega, Daega, te siento todavía cercana aunque no se de ti, ni tu nombre, ni tu voz, ni tus palabras, ni tus dedos cuando anidan pensamientos, no sé de ti, pero te siento cercana y tibia acunando mi demencia que salta al viento melindrosamente. Me duele esta feminidad, creo que es eso lo que me duele, ¡tiene que ser eso...!

"me saludo a mí misma en bandos enemigos y muero de hambre. Este no es un diario de guerra, es un día de mi vida" Toc-toc, alguien toca, pero yo no abriré la puerta hoy.

Para: Hanna
Parece que ambas hemos estado entre el aroma a historia pueblerina. Santiago, un corregimiento. Ahí he estado yo, de nuevo encerrada sabiendo que a mis afueras estarán los charcos de lluvia, los viejos esperando morir fundidos en sus rockolas donde sus artistas muertos le cantan a una vida que han dejado entre un aguardiente y un tinto hervido. Escribí mis síntomas... los arranqué, los tragué y luego los vomité en el prado húmedo de una media noche... a solas... rodeada de lo que quedó de mi familia y como dije: a solas... Así, como siempre y hasta el fin. No importa cuántos cuerpos haya aferrado con mis piernas bajo sábanas rasgadas... todos son ahora bazofia de un recuerdo defectuoso. También me he cansado, Hanna. ¡Me he cansado de fingir un mundo! Me he cansado de jugar con otros simplemente para evitar tener que jugar conmigo misma... Matar para no matarme, me cansé de eso... Quiero sentir y aunque necesite descansar y salir de las veletas del torbellino y de las enfermedades mundanas no logro perder la necesidad de dejar la maldición pétrea a la que me condenó mi medusa interior. Estás cansada también. Quieres echar tus adoloridos huesos en un cómodo féretro prismático cual si Blanca nieves fueras... Sé de tu dolor... pero no recuerdo el mío... ¡¿No te lo he dicho hasta ahorcarte con las garras en fachas de parlamento?! Hanna... ¿no abrirás la puerta? ¿No abrirás esa puerta tras la cual tal vez, sólo tal vez, esté un maldito cuervo exangüe después de su travesía suicida en busca de ese lecho prismático que soñó miles de veces? ¿No abrirás la puerta cuando el toc-toc  repetitivo se está haciendo con las uñas y los dientes hasta desquijararse? Sabes de mí, Hanna... lo sabes... ¿Y no abrirás la puerta?


MARZO 25 DE 2009

Para: Daega 
Asunto: Toc. toc...
No abrí la puerta ayer, pero quien tocaba (no quiero saber si era un cuervo meditabundo, malsano, exangüe o lo que fuera) no se percató de que la puerta permanecía entre abierta, no estaba cerrada del todo, y es que la verdad nadie se atreve nunca a empujarla para ver si consigue abrirla. Sé de ti, es decir de tus letras frescas y vivas en una erección constante, sé de algunas cosas que ruedan como espejos donde la noche ya no nace, pero no sé de ti, y agradezco no saber nada, y seguir adorando a una extraña entre letras. Esta manía de estar amando a extraños, de encapricharme con recuerdos que me invento por no tenerlos...esta manía de ser sólo letras y vivir en ellas. A lo lejos los pájaros enjaulados siguen entonando sus dulces canciones y yo permanezco sentada mientras el sueño viene a llenarme las pupilas. Pero la puerta, esperando está todavía algún empujoncito ya que el aire se cansó de hacerlo. Allí estoy esperando yo, adentro,  con miedo y temblorosa, recostada en una cama de sábanas muy blancas que semejan aposentos de princesas, derrumbada sobre el colchón y chorreando palabras de mis dedos. Allí estoy pero no me atrevo a moverme para abrir la puerta. Siempre me ha dado miedo el toc-toc que se oye al otro lado cuando la sombra de la noche deposita sus fauces sobre el mundo y lo condena a estar en silencio aunque la bulla explota de un momento a otro...pero todo sigue estando en silencio.

Con miedo de morir mientras duermo, con miedo de morir en manos de alguien más que yo no amase, con miedo de tantas cosas, con miedo de abrir la puerta para luego ver que se cierra sola. De mi soledad verdugo ha sido el silencio, el maldito aquél, el negligente, el mentiroso, el tedioso, el traicionero, el tranquilo, el hipócrita. Verdugo ha sido, pero no le culpo, así es como se supone que debería ser... Daega, confieso tener miedo, pero sólo a ti, porque tal vez puedas ayudarme, dime, ¿me ayudarías?

Para: Hanna
Asunto: Malvada
Siempre escarbo hacia las profundidades... cuando quieras que me detenga... por lo que más quieras, dímelo. Y yo que de grito en grito casi hago astillas esa puerta... pero no puedes culparme por no sólo querer empujarla si no que también en un soplo, arrojarla lejos. Si entre versos me permites entrar, ése será mi límite y mi acicate... pedirte más es pedirte demasiado, pedir uno de tus cabellos sería la osadía más inmensa porque ni todos los chelines valdrían en oro lo que es tu perfume. No hace falta escabullirme bajo tu cama de ornamenta principesca para oler tu piel y escuchar tus agónicos gemidos moribundos.  Así haya de penar con la sola letra prefiero acariciar tus ojos con mis frases que ser un recuerdo que luego pregones por olvidar. Y con respecto a ayudarte, no Hanna, no te ayudaré. Tú me darás la gracia de existir al menos como este fantasma que represento... ¿Sabes por qué, belleza condenada? Porque cuando te leo es como leerme a mí misma sin la majadería sangrona y neurótica. ¡Miento!... leerte a ti es sólo comparado con leerte a ti y sólo es superado por la existencia mas allá de una lectura y un vaivén de redacciones tormentosas... pero aquí, con mi negro cabello amarrado en una coleta evitando que una sola cerda me separe de tus palabras, con las gafas únicamente por costumbre al sentarme en esta mesa bajo libros y libros. Aquí al lado de la foto de mi madre recientemente muerta de cáncer, con un patético vaso de agua que no tomaré porque la última gota de Merlott me la bebí hace una semana, aquí te escribo, con las uñas que hace nueve días tuve que cortar hasta la raíz para evitar herirme, diciéndote que puedes agregarme a tu lista... a esa que yo sé que guardas en las heridas, como yo; donde muchos han entrado. Yo sé que sí lo han hecho y eres quien los ha alejado, no lo niegues, y no quiero evitar entrar allí porque hay algo que me llama a mí... tú misma lo dijiste.
Hanna, ¡siente miedo! Hazlo. ¡Grita! No más silencio.  Tirita y moja tus pequeñas pantaletas.... ten miedo para que yo pueda calmarlo...No muerdas tus labios y deja mejor que yo los muerda por ti.


MARZO 27 DE 2009

Para: Daega 
Y yo, siempre esperando tus palabras intentando escribir algo importante... pero podrías apretar mis labios con tus dientes hasta hacerlos sangrar, qué bien se sentiría ¿no crees? Mi sangre tibia rodando por nuestros labios mientras tal vez esté llorando… Perdóname, hubiera deseado escribirte algo mejor, algo más hermoso, sólo soy esto ahora...el tiempo me hace ir rápido... Daega, siento lo de tu madre, es terrible siquiera pensarlo… Un beso desde mi corazón...sincero


MARZO 28 DE 2009

Para: Hanna
Sinceridad, ¡Cuánto quisiera yo creer en esa palabra! Hanna, no lo sientas, no me interesa que nadie lo sienta. Quise mostrarte de mí lo que tú pidas, es suficiente para mí que respondas aunque sea un hola... es más, cuánto me regocijaría yo en al menos una de tus miradas. Quiero saber de ti, ¿Qué crees? Amo la poesía pero en cualquier momento hallarás en mí más que eso. Una simple alma... que odia lavar los platos y se molesta cuando al acostarse para dormir, descubre que se olvidó de cerrar una de las puertas del closet y tiene que levantarse para cerrarla o si no, no duerme... en serio detesto, detesto cuando eso pasa. ¿Qué hay en ese patio de baldosa rojiza de tu casa? ¿Y tu hermana lloró el día de tus quince? ¿Y la odiaste cuando viste que había entrometido su mano detrás de ti en esa foto que me encanta a blanco y negro donde estas con camisilla negra y recostada en acero inoxidable o algo así? ¿Qué piensas cuando te miras al espejo? ¿Qué te provoca temor como si papel en el agua fueras y te deshicieras con el contacto? ¿Qué pasa detrás de tus ojos, hermosa? ¿Permitirás que como en ese beso que te daría hasta desangrarme, yo tocara más allá de los dolores y así también poder bailar con tu alma hasta sacarle cayos? Cuéntame para poder imaginarte...


MARZO 29 DE 2009

Para: Hanna
For Annie; Edgar Allan Poe (1809-1849)
¡A Dios gracias! La crisis, el peligro ha pasado, y la pena interminable al fin concluyó, y esa fiebre llamada vivir fue vencida al final. Tristemente, se que fui despojado de mi fuerza, y sin mover un músculo permanezco tendido. Más nada importa, yo siento que al fin me encuentro mejor. Y tan quieto yazgo en mi lecho que cualquiera que me viese podría imaginar que estoy muerto, podría estremecerse al mirarme creyéndome muerto. El lamentarse y gemir, los llantos y los suspiros, fueron aplacados; y con ellos el horrible palpitar del corazón. ¡Ah , ese horrible, horrible palpitar! Los mareos, las náuseas, el dolor implacable, cesaron con la fiebre que laceraba mi cerebro, con la fiebre llamada vivir que quemaba mi cerebro. Se calmó también la tortura, de todas la peor: esa horrible tortura de la sed por las aguas mortales del río maldito de la Pasión; pues para ello he bebido de un agua que apaga toda sed. De un agua que fluye con un murmullo de canción de cuna; una fuente que yace pocos metros bajo la tierra; de una cueva que se halla muy cerca del suelo. Que no se diga neciamente que mi morada es oscura y angosto mi lecho; pues jamás hombre alguno durmió en lecho distinto, y todos ustedes, para dormir, dormirán en un lecho idéntico. Mi espíritu atormentado descansa blandamente, olvidando, jamás añorando sus rosas; sus viejos anhelos de mirtos y rosas. Pues ahora, mientras yace apaciblemente, se imagina alrededor un aroma más sagrado; un aroma de pensamientos, un aroma de romero mezclado con pensamientos, con las hojas de ruda y los hermosos y humildes pensamientos. Y ASI YACE EN PAZ, SUMIDO EN EL SUEÑO SIN FIN DE LA VERDAD Y LA BELLEZA DE ANNIE, ANEGADO ENTRE LAS TRENZAS DE ANNIE. ELLA ME BESO DELICADAMENTE, ELLA ME ACARICIO CON TENRURA, Y YO ME DORMI SUAVEMENTE SOBRE SU EN SU SENO, PROFUNDAMENTE DORMIDO EN EL CIELO DE SU SENO. Cuando la luz se extinguió, ella me tapó cuidadosamente, y rogó a los ángeles que me protegiesen de todo mal: A LA REINA DE LOS ANGELES QUE ME GUARDARA DE TODO MAL Y tan quieto permanezco tendido en mi lecho (sabiendo el amor de ella), que ustedes imaginan que estoy muerto; y tan apaciblemente reposo en mi lecho (con el amor de ella en mi seno), que imaginan que estoy muerto, se estremecen al mirarme creyéndome muerto. "¡PERO MI CORAZON ES MAS BRILLANTE QUE LAS ESTRELLAS QUE SALPICAN EN MIRIADAS EL CIELO, PUES BRILLA CON ANNIE, RESPLANDECE CON EL AMOR DE MI ANNIE, EL PENSAMIENTO DE LA LUS DE LOS OJOS DE MI ANNIE!"

Para: Daega  Ese poema me gusta mucho de Edgar, siempre me gustó pero siempre me puso mal cuando sabía que ninguna verdad llegaría y seguiría esperándola hasta el final. Mi querida Daega, esa luz ya no alumbra en el rincón, pero eres tú quien la aviva desde algún punto de alguna ciudad del mundo. Luego te escribiré algo más que sepa anidar a mi ebriedad meditabunda....luego escribiré algunas palabras valiosas...ahora me voy porque no estoy en mi hogar, estoy en el lugar de alguien a quien adoro con el alma y con la vida, que tengo miedo que se aparte de mi lado, pero estará mejor si se va y yo le esperaré hasta que venga, aunque me diga “listo mija” como siempre suele decirme. Besos desde alguna parte...


MARZO 30 DE 2009

Para: Daega
Susurrando...cayendo...colgando está la cuerda.

Vengo a escribir (a llorar) a este lugar donde sé que leerás, donde sé que no estoy sola. Odio también tener que convertirme en una vil humana, embriagándome hasta la médula y escribiendo sandeces que ni siquiera recuerdo. Hoy estoy terriblemente triste, sintiéndome miserable, con las lágrimas ya temblando en las pestañas. Me siento mal, cansada, engañada, humillada, perdida en este mundo de zombies que ignoran su condición. Pero al saber que en este sitio yace el olor de esa hermosa que sucumbe al dolor y dice que no lo recuerda, que aquí en este lugar frío, estoy condenándome a la bendición de leer esas letras preciosas que florecen en esta página fría, me siento salvada. Sé que odias levantarte en las noches a cerrar la puerta del closet cuando ya te has acostado, yo odio hacerlo olvidando apagar la luz y luego tener que levantarme. Sé de Daega parecida a mí en letras de tibia ilusión, de cadáveres, de desérticos lugares de almas y sollozos, sé que la extraño aunque no sé de ella, sé que no sé nada...y aún así, siento que  amo todo de sí, que con un par de letras me ha hecho suspirar y llorar recordando cosas, me ha hecho temblar y estremecer, me ha hecho sentir un montón de palpitaciones en un segundo, ha hecho un sendero de rosas en el lugar que era de ilusiones que no crecían, ha tejido mil versos en mis pensamientos, y ha sembrado una rosa en mi vientre, una rosa blanca como las que tanto me gustan. Sé que suena estúpido, sé que suena a palabras perdidas sin ningún fundamento, pero desde esta parte de la ciudad, desde la comuna Nororiental de Medellín, saludo a la Daega a la que no le conozco el nombre con el que fue registrada al nacer, pero sé que la amo, con toda mi alma.

Para: Hanna
No mi Hanna, no suena estúpido... suena a la última gota acurrucada en las entrañas de una hoja, suena a la sempiterna senectud del cielo encapotado y trae a mis sonidos la voz que intento inventarte para imaginar que te recuerdo con mi carne. Cae, pero cae en mí, en mi pecho abierto y tal vez te mojes de sangre un poco. Comprenderás que al arrancarme el corazón para usarle de tintero en este escrito, se mancharon mis vestiduras. Estás tan cerca de mí, tan increíble y dolorosamente cerca... Lo que ha pasado y que te trae a gatas por la losa desnuda fue esa partida ¿no? La partida que contabas, que te duele, que con esa partida se iba tu alma pero sabías que así debía de ser. Con los labios cerrados si los tuyos no están sobre ellos me limito a bajar mi cabeza y seguir dibujándote... porque lo he hecho. Lo que quieras saber lo sabrás... casi todo, no prometo. Porque te he construido un castillo de naipes, con salones de espejos para que emborraches de belleza mis adentros... un castillito así como ese que has fotografiado. Yo esperaré de nuevo unas palabras tuyas que me construyan un pasadizo hasta tus aposentos... pues no puedo contener los dragones en mis pulmones, ¡me asfixias tan adictivamente! Es ridículamente hermoso, ¡Eres ridículamente deseada por mis entrañas! Pero no puedo romper la magia, no con un nombre que ni siquiera es mío. El sudor frío se contiene pero sé que se esconde bajo los poros de mis manos y mi frente, deseo "ver lo que tú ves, sentir lo que sientes, amar lo que amas" … ¿recuerdas? Dracul... Hanna quiero ser real, salir de una pantalla pero no haré nada que rompa con el castillo si tú permaneces allí adentro... es ese beso, ese maldito beso que sigue ardiendo y tú dijiste que se iría y no lo ha hecho...  Hanna... estás tan cerca, mi hermosa.


Para: Daega 
Asunto: Closer
Tan cerca...tan cerca de tocar el cielo o tan siquiera de rozarlo con los dedos y dejar esos pedazos de nubes hablando por mis yemas. De mi corazón hice una ofrenda en tiempos pasados y lo he separado del rincón, aunque está temblando y rogándome que le deje allí, pero lo he sentado en mi regazo para que escriba conmigo, como si hiciésemos juntos una canción dulce en un piano, pasando por mis dedos y tocando este teclado negro y sin vida. “No hablaré más de corazones” me dije un día, por lo menos no hasta que haya alguien que tome el mío conmigo en un castillo de naipes.

Escribí esta mañana algo que se parecía mucho a ti, no lo he terminado, pero quiero mostrarte, ["no te sientas aludida, es un juego de palabras" (no quiero ser demasiado directa)]: "La amo con toda mi alma. La amo desde mi conciencia hasta el infinito. Hasta que el mundo sucumba bajo el sol. Desde la preciosidad de una canción de cuna hasta el terrible silbido de un asesino en serie. La amo en sus ojos que no me conocen y en los míos que no saben de ella. Amo el espacio que no han tocado sus manos frías, en sus versos, en su aroma de niña titubeante. Amo que no tenga un nombre y que sus palabras acunen mis ideas, que pueblen mis labios dos o tres mordiscos y que ruede sangre que ella aún no ocasiona, la amo, la amo con toda mi alma desde mi otra yo hasta el centro de mi corazón moribundo"

Mi querida Daega, no necesito saber ese nombre impreso en papeles legales, no necesito saber de ti cosas tan mundanas. Tal vez deseo más saber qué postura adoptas para dormir, o si te ves al espejo cuando pasas por allí desnuda, si te gritan cosas los demonios de la otra que ves en ese pedazo de vidrio.

No me moriré en ese castillo, no os preocupéis que he aprendido a empujones que debo ser fuerte y mantener mi semblante terso e inexpresivo, aunque parezca paradójico. "Haremos entonces una escalera para huir al otro lado de la noche", el castillo no morirá así yo salga de él...y ese beso, esa sangre sigue rodando y no sé cómo detenerla cuando corre con firmeza y sabe a tantas cosas que no sé...


MARZO 31 DE 2009

Para: Hanna
Esas líneas no sé si te las susurran los ángeles o te las agitan en marea tus demonios, pero puedo probar en mi lengua la corriente en mi interior. La magia la hacemos con las uñas y los corazones cicatrizados, nada se quebranta sin la furia que lo provoca... Quiero arrastrarme hasta ti. Me pregunto justo ahora, sabiendo que estás conectada, si sería algo estúpido pedir tus palabras en este momento... hablarte sin ser manipulada por las garras del tiempo, sin tener que esperar horas parsimoniosas para obtener de tu yemas una respuesta inmediata a mí. Te lo han preguntado muchas veces, yo te lo cantaré así: Hanna, necesito sentirte aún más cerca, al menos por este medio tan frío y electrónico de tintas que no se pueden oler y pergaminos que no se pueden tocar. No quiero esperar una respuesta para mañana, mi vehemencia me lo impide y mi necesidad de ti me implora hacer uso de los burdos correos instantáneos que tanta normalidad acarrean. No será diferente, confía en que estos espejos no se despedazarán al acercarnos...


Para: Daega 
Asunto: Closer even more
Olvidé decirlo, pero estuve toda la mañana esperando una respuesta tuya, y el corazón me latió fuerte y me desprendí del teléfono rápido cuando vi que tenía un mensaje sin leer… He estado esperando que escribas...y tengo adicción de leerte, ¿será posible esto, el no poder respirar esperando que escribas algunas frases aunque sean incoherentes? Pero yo no puedo dejar de escribirte, y sigo aquí...esperando...esperando que me digas algo que me haga real...que te haga real justo aquí.


Para: Hanna
Ya estás más cerca mío... espero encontrarte como siempre lo he hecho.


ABRIL 1 DE 2009

Para: Hanna
Y la pared ha empezado a preguntarse por ti. En cada una de sus grietas chirriantes en las noches de penumbra inmensa... y las sábanas ahora saben que mi calor no es el que buscan, y mis dedos se queman a sus adentros recordando que te acercas (y es que no te alejas) que te vas encaramando en mi cabeza abriéndote paso con las uñas y los dientes... Esa voz ha enmarañado mis cuerdas vocales en un extraño nudo de nervios infantiles, ¡Pero tan dulce es! Espera... en la madrugada había llegado a mí mejor palabra... terciopelo. Sí, es una mezcla entre seda, vino y terciopelo. Te lo diré al escucharte de nuevo. Dirás entonces que es una vil mentira y que tu voz nada de magia tiene, pero es mejor para mí que así lo creas, puesto que en cuanto menos sepas lo que eres más difícil será arrebatármelo de los brazos si lo quisieses de vuelta. La cercanía acrecentará, mi hermosa Hanna, cual asciendes los escalones de la torre en el castillo. Lenta y dolorosamente quizá, pero con la cautela gatuna que requiere el hecho de habernos adentrado en este mundo de cristal...


Para: Daega 
Asunto: Luego de las nueve

¿Oh, ella? Es como un montón de rosas blancas humedecidas todavía por una suave brisa de invierno. En su voz se mecen mis palabras, y yo estoy más cerca, un poco más cerca de probar el cielo. A ella todo, todo lo que quisiese, el manto con el que me cubro cuando la soledad me ataca. Si me lo pidiese, le haría un sendero de violetas en el lugar que iba a ser de destierros y desapariciones. Quiero escribir sintiendo esa bella melodía de sentimientos ciegos en mis oídos, con mi conciencia que le busca, que le llama a gritos, ¡que le necesita! "Buenas noches...ya son las nueve", fueron las primeras palabras que escuché de sus labios. Ya son las nueve. Ya son las nueve. En mi vida siempre, siempre serán las nueve. Tiene en sus versos un aroma escarlata que seduce mi feminidad, y le busco, y le quiero escribir toda la noche. Está escalando peldaños. Se quiere encaramar en la cima, justo en la cúspide donde cuelga un recuerdo, pero si lo logra, no podrá bajar. De allí no se bajará. Escribiré, te escribiré mi Daega, sobre estas hojas quemadas y silenciosas, que guardan tantos secretos. Te bendigo y te beso en los labios. Un beso tierno, acomodable al alma, donde la respiración agitada se resuma en un último suspiro al contacto de unos labios de un rojo encendido, aquel rostro de emperatriz orgullosa y conciente de su poder.  Así es ella, Daega, aunque solo he visto de sí, una fotografía borrosa. Estirada y orgullosa, es aquella hermosa doncella que ha lacerado con sus palabras cada idea que en mí se forjaba. No intentaré disimular mi apego. No me frenaré. ¿Debería hacerlo después de que sé que su alma está hecha a mi moldura? Es por supuesto aquel Cóndor que vuela con sus hermosas alas cubriéndome del sol. Es sin duda, quien merece mis palabras y se ha adueñado en pocas horas de mis sentidos.

Escúchame desde alguna parte, que estoy en mi habitación, te pienso y ruego tu abrazo y tu calor. Ven en pos de mí y habítame. Entra, que éste ha de ser tu hogar y derribada ha sido la puerta. ¿Recuerdas que la derribaste aquel día? Ven y habítame. Cubre este vacío que ya no es tan grande para cubrirse solo, contigo bastará...no necesitaré más...

Esto me ha sucedido: el teléfono sonando a las cinco de la mañana, es estruendoso e insensible. Es un crudo sonido en el eco solitario del amanecer, cuando todo es quietud. Ha sonado el teléfono cruelmente. Yo permanecía medio dormida, sin duda pensando en mi amor, delirando, tocándole los cabellos a la almohada como si se apareciesen, buscando su figura en mi cama ¡Y le he llamado! En toda la noche he dicho su nombre susurrado un par de veces, como si esperase en serio que me fuese a contestar. Unas veces lo he dicho entre delirios, consumida en el sueño, otras veces despierta, pero siempre esperando su respuesta. Es sólo cuando estoy totalmente conciente, que sé que no me contestará, que es inútil que le siga llamando, que no está aquí, pero sigo haciéndolo...buscándole locamente.
Penetró en mi cerebro con esa llave mágica que abre esa única puerta pequeña de una singularidad bendita, atravesada por unas filas de hierro horizontales que semejan cordura, atravesó los atajos de mi conciencia con esa llave que abre al delirio. Soñaba con meter mis dedos entre sus cabellos y perderme en su aroma. Sé que pronuncié su nombre un par de veces y que estaba tan entregada al delirio, que el teléfono sonó lejano y distante, como un grito ahogado.
Por un momento no supe distinguir la realidad.

Acurrucada en el lecho y sosteniéndome el corazón con las manos temiendo que se escapara, pues latía con fuerza y bruscamente, pronuncié nuevamente ese nombre: Daega..... También su feminidad me atormenta. Sus palabras firmes y delicadas me han hecho adicta. Las necesito. No soporto no tenerlas, no leerlas, no escucharlas...

Otra vez despierto en la madrugada, el aire gira lento, los automóviles siguen pasando afuera en las calles, mi padre ronca, escucho la respiración agitada de mi hermana que duerme en el cuarto contiguo y escribo a la cansina luz de la lámpara. Necesito un poco de vértigo, no esta parálisis del pensamiento. Mi madre ha dejado la puerta medio abierta. Tengo un poco de frío. Pienso en ella... Pienso en ella...


ABRIL 2 DE 2009

Para: Hanna
Esto crece, demasiado. Puedo sentir cómo se desprende de la matriz tiesa en mi centro crepuscular. Huele a ti en todo lugar... un violín herido que lima sus cuerdas para una hermosa princesa. A mi alrededor se agolpa la neblina ruidosa y mis dientes chirrean. Necesito oírte, para que la miel venenosa de tu voz me bese. Necesito escucharte injuriar a esa condenada ave... confesando que llevas puesta la pijama por más de lo debido... y tu sonrisa luego del sarcasmo negro cual brea cruda. ¡Lo deseo! deseo tanto sentir cerca a la niña bella que sonríe en algún rincón de la ciudad diurna y que llora sus ojos hasta salirse de las cuencas en las noches. ¡Arde! me incineras y no puedo evitar estirarme la piel para permitirle a mi carne un trago de aire alcoholizado. Eres tan hermosa, tan hermosa que me es imposible permitirme, pécora e ilusa, acariciar las palabras cantadas por tu garganta irritada. Deseo también asirte como prensas de titanio y arrastrarte hasta la existencia y tomarte tiernamente como la pequeña de muñecas tajonadas que se escurre en mis más insanos sueños. Perfidia pueril de mi propio ombligo, puñal de lengua filosa. Eres una lira y un panteón estelar, eres mi musa aunque no me atreva a llamarte mía. A tu vera naufragaré bajo la capa negra de las noches tristes, para manchar mis labios con tu sangre lacrimal, sea para que me cubras de besos o me incrustes las uñas. ¡Deséame tú a mí! Hala tus cabellos y retuércete en las sábanas, grita mi nombre en la profundidad amedrentadora de las pesadillas. Búscame con las yemas de los dedos encarnados y sucios de labial quemado... Yo lo hago en este escenario real con telones corto punzantes, justo a un paso decidido de robarte de ti.

Para: Daega  Estoy aquí, desalmada, buscando un retrete para vomitar lo poco que queda de mi corazón... ¿Lo enmendarás tú? La fotografía me ha gustado… es extraño ver a mi Daega en unas fotos y dibujarla en mi mente, tratando de imaginar sus expresiones y su risa… mi querida niña de diecisiete años. El orgullo sigue hablando por tu rostro. Aquellos dibujos me han dejado algo inquieta, quiero ser yo, quiero que la escena sea real, y entonces voltearme de repente y besarte la frente.. Mi querida Daega, tengo que irme, hay una conferencia en el museo de arte moderno a cerca de la locura, quería que fueras pero al llamarte no te encontré en tu casa, tal vez el jueves después de semana santa podamos ir. Son muy buenas, te las recomiendo. Ya voy algo tarde y tengo que irme, aunque me gustaría quedarme para escribir un poco más, solo unas cuantas palabras más, pero no puedo, tengo que estar a tiempo. Que sea hermoso tu día y que la necesidad de verme hable por tus sentidos para...bueno, que tengas un lindo día.


ABRIL 3 DE 2009

Para: Hanna
¡Oh mi Hanna, mi perfecta Hanna! Mi respiración se atrancó en mi pecho al momento de recibirte bajo versos en ese aparato que me trajo más alegría que la misma noche... Deseo llamarte con la vehemencia de un pequeño niño... que abulia la mía.... No lo haré, quiero consumirlo todo tan lento como se pueda, pero está escrito en mi alma que debo verte, nos veremos y tendremos nuestra propia escena en este teatro mágico. No me canso de mirar tus imágenes que cicuta revestida de dulce es. Mi Hanna, ¿qué lágrimas pintas justo ahora? Necesito saberlo... ¿Me piensas?¿ Acaso me olvidas los segundos en los que no logras imaginarme? Entre una pesadilla tan sumida en penumbras como cualquier otra se enroscó tu esencia sin previo aviso... Yo estaba en mitad de una calle vacía... De repente el barullo mono fónico del celular había traído hasta mí una alerta de que podrías ser tú. No hizo falta contestar, en un instante miles de personas sin rostros, sin voz alguna me dijeron sin hablar que le había sucedido algo a Hanna, a mi Hanna. Lo último que recuerdo es tu cabello...Tan borroso que es ridículo y frustrante. Estabas de espaldas en una especie de parque viejo y oxidado de sobremanera. Hiperventilación, miedo, ira... te veías tan triste. Podía sentir cómo la soledad te engullía y la ansiedad de tomarte entre mis brazos me enloquecía... y en esta realidad que es sólo un "sueño entre otro sueño" siento lo mismo desde que mis ojos se abren aturdidos en la helada madrugada hasta que intento cerrarlos para volverte a ver.... a imaginar, a soñar.


ABRIL 6 DE 2009

Para: Hanna
"La Sangre que enseña vida no enseña mentiras, y el amor se convierte de nuevo en mi reprimenda, mi acicate, mi canción" Lestat el Vampiro - Cánticos de Sangre Ya mis ojos se regocijaron en tu plenitud, un paraje en el que mis huesos adoloridos y calcinados pueden embutirse a descansar. Niña de uñas cortas y sin pintar, con los cabellos más suaves que he acariciado alguna vez, doncella que lleva consigo letras escritas con el puño de sus amantes del ayer y del ahora y un recuerdo impenetrable que se tiñe del por siempre. Me cuentas sentada en mi propia cama que desde esa tarde te reclama, historias que son sólo una y convergen en él como navajas. Sempiternamente será él el caudal de tu cascada venal. Y yo permanecí allí a tus pies con mis muñecas soñadas, es decir las tuyas que quiero mías, observando con la espesura de mi dolor en el pecho cómo se te llenaban los ojitos con su recuerdo. Besos en las heridas, lágrimas que destajan las mejillas al rodar abajo... Pero quizá también mi borrador escrito en una hoja de cuaderno se acostumbre a estar en el montoncito coleccionado. En ese altar a los muertos en batalla que construiste en el carmesí de tu billetera.


ABRIL 25 DE 2009

Para: Daega 
Aún ese nombre, Daega, es como un susurro en esta oscuridad de pleno día, aunque no recuerde mi nombre y no me escriba hasta dejarme saciada. Sigo sintiendo esa adicción por la hermosa que puso ante mí sus letras sin el ropaje maldito de la víspera, sino que me las mostró en todo su esplendor, vestidas de su grandeza e infinita hermosura, cuya espesura y suavidad se convertían en todo cuanto deseaba. Sigue siendo mi Daega esa hermosa princesa envuelta en versos y mirada orgullosa, que se emocionaba al tocarme los cabellos aunque yo moría por tocar los suyos, y aún así, en mi debilidad humana, no lo hice... Guardo esas caricias entre mis dedos aunque había soñado con dárselas y el delirio me consumía buscando sus cabellos en mi almohada. "Daega, Daega" Gritan aún mis sentidos mudos y cansados. Dame unas cuantas palabras que vengan de tu frente inmaculada, unos cuantos versos que vengan de tus dedos suaves y fríos, unas cuantas frases que vengan de tus labios que juegan a ser el cielo. Pon ese puente de nuevo, haz que yo intente cruzarlo sollozando entre paso y paso, entre suspiro y suspiro. Construiré con mis palabras el puente del que no habló tu voz, y con mi voz erigiré el puente que no dicen mis palabras. Te diré con besos lo que mi voz osa callar con su ternura infinita y amedrentada.

Dime de nuevo que es cierto que existes, que eres tú la misma cálida y dulce que me abrazó aquel día. Que aún mis letras acunan tus palabras. Dime que sigues estando justo allí, el lugar hermoso del que me siento celosa. Dime que eres la misma que amo con delirio entre versos y a quien recito mis poemas esperando que el viento transporte a su encuentro.


ABRIL 26 DE 2009

Para: Hanna
Oh Hanna, mi piel es ceniza, mi carne es nieve bajo un sol efervescente, mis adentros son tirones de órganos descompuestos y mi alma agoniza en su aposento. Esto no es ni poema ni epitafio. Me alejé sin decir más que un acertijo que tal vez no comprendiste, y debo seguir en la distancia puesto que con este peso en mi lomo no puedo más. Eres tan suave y suavidad fue lo que mis brazos adoloridos se enternecieron al sentir... Pero es un hecho que el péndulo girará negativo siempre sobre mi palma derecha y soy demasiado débil para construir puentes nuevos, muy cansada para reparar los viejos y muy orgullosa para destruir siquiera un solo ladrillo en ellos. Ya casi es Beltaine y esa noche volveré a mi centro perdido. No puedo continuar satisfaciendo mi sed disoluta y pérfida. Ahora deseo detenerme bajo el roble y que sus hierbas de inciensos venenosos me cubran durante mi letargo. Llegará una fecha lóbrega en la que esas cartas de condena perpetua su peso aumenten, bajo la tela rojiza y medio desteñida a borbotones regurgitados sangre escurrirán, mancharán tus manos de diferentes RH, los de todos aquellos que exprimimos tinta de nuestro interior para bañarte con ella… Es tiempo de ser muñecas de porcelana cuyos ojos se han caído hacia adentro y pueden verse en su putrefacción dolorosa. Amar nuestro corazón, nuestras tripas que nos dan la vida, nuestras entrañas que son la vida… cruda y fresca realidad encarnada. Yo me he retirado del juego. Del juego que me consume cada que lanzo ese dado con caras infinitas y púas en las esquinas… No te quedes adentro, mi hermosa.