martes, 13 de agosto de 2013

Hay juegos de juegos y hay noches de noches. Hay unas, por ejemplo, en las que uno cree que se está  jugando la última vida que le queda.

FILO

Hablo de muchas ellas. 
Fueron voluntades que me faltaban. 
Fueron ellas en ellas mismas, y fui yo muchas veces también. 
Ella no es una, han sido tantas ellas, como esa que estuvo conmigo muchos años  
y que se me escapó cuando en la noche, la maldad nos sorprendió riendo. 
También hablo de aquella que me enseñaba a amar la piel cuando yo no sabía ni respirar siquiera, o de esa que con venas me construyó un peldaño para encaramarme al cielo.  
Incluso de una ella que  me mecía en la cuna enseñándome los colores y  los nombres de las cosas. 
O de ella que soy yo misma, cuando en el lado de la noche que arde, se me va yendo entre rezo y rezo.. 
Son muchas ellas y soy muchas ellas y sin embargo no me acostumbro todavía a la vida que pasa porque quisiera retenerlas para siempre en mi presente  sin aceptar que el futuro es lo que se vive cada día y que el pasado no es más que una ola a la que ya se le dio brazadas (aunque se lleve todo de la piel).

Hablo de muchas ellas porque si no fuese así, ¿entonces de quién más hablaría? 
Yo no puedo fingir ser sorda aunque lo sea o ignorar la sangre seca en el suelo de mi habitación que fue más bien como haber cambiado de piel, pero que quema aún las baldosas con las memorias tan vívidas de un ayer que es el mismo día que vivo.

No puedo no hablar de la que se acuesta cada noche en mi lugar, en mi cama y adentro de mi cuerpo a meditar lo que ha sido mi propia vida como si fuese suya, a recordar mis recuerdos como si entonces ella los hubiera vivido y a vivir a todas las ellas como si acaso ella las hubiera tocado o las hubiera vivido. 


sábado, 4 de mayo de 2013

Sé que es hermoso lo que siento cuando escribo. Es indescriptible la forma en que veo el mundo, las formas, las cosas... No cambiaría por nada del mundo el crear arte, escribir y escribir y escribir hasta los suspiros. 
El más inmenso afán de alguien que escribe es ser leído y cuando he creado vida en letras que nadie más ha leído es como si hubiera traicionado  el motivo fundamental por el que lo hago: ayudar a volar. 
Es entonces cuando me siento como una pequeña niña que sostenía un globo que de repente se le fue volando.

Por eso escribo, porque siento magia en todo lo que veo. Escribo para saldar una vieja deuda de alguna vida pasada, o para sanar alguna rasgadura de esas que uno lleva por dentro (porque la rasgadura siempre va por dentro).


Escribir es una forma diferente de respirar, de comer, de mirar, de andar en bus, de caminar en las orillas de las carreteras, de reírse, de llorar... por eso cuando alguien me lee, siento como si me conociera desnuda. Porque mis letras son todo lo que soy, ahí estoy yo, en esencia pura.  Aunque tal vez, en esencia, yo no sea más que letras que no se leen
o que morirán conmigo.




VIDA DE ISLA


VIDA DE ISLA

La vida es un dolor oscuro
cuerpo de ausencias
ceniza pura desangrando el tiempo.

La vida es una barca
fuego soldado en la piel de los árboles
rojiza erección en podredumbre
lava oscura que canta al final

cuando ya nada es posible.