En silencio.
Como si hubiese muerto.
Como si el cerebro me lo devoraran los sueños.
No tienes que decir nada
es así como lo he imaginado.
El viento, el cielo, el horizonte. Tú. Todo.
Así es como lo soñé.
Así es como lo pensaba.
El sol chocando en las montañas
como ahora,
bullicioso atardecer de silencios.
El viento transporta tu voz como a mi encuentro.
Pero no debería, no debería.
Así no es como se supone que son los sueños
ellos no son reales,
ellos son sólo sueños.
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lunes, 16 de abril de 2012
Niña
Destrozada
en mil pedazos.
Dolorosa
y triste.
¡Oh!
Ella aún vive.
Ella
aún sufre.
Reconoce
en el espejo
una
mirada náufraga y moribunda.
La
mirada de los ojos
melancólicos
que la miran.
¡Oh!
niña
¿Qué
hacer cuando se sufre?
Su
gran amor se aleja y se pierde.
Huye
lejos niña,
lejos
donde no lo escuches.
Dicen
Reconozco
estas letras.
Hablan
y cuentan que una vez me dolió el alma
y
que me duele todavía.
Soy
de esas que recogen flores por la vía
y
en las noches llora hasta que asoma el alba.
Cuentan
que aún contemplo atardeceres hermosos
en
los que el mar de mi conciencia
choca
con la playa de mis versos.
Dicen
que estoy vieja, cansada, olvidada.
Dicen
que los cabellos me los coronan un par de canas,
pero
olvidan que he caído
al
construir un escudo de silencios.
Que
el amor pasó y sus cicatrices no sanan, dicen.
Que
también trajo sonrisas a mi vida, callan.
Reconozco
en ellas al pañuelo humedecido
cuando
estuve abatida.
Veo
en ellas mi mirada inocente de ahora,
de
hace años, de hace toda una vida
que
me sé abandonada.
jueves, 12 de abril de 2012
Esa humedad
¡Oh! Los cuerpos entrelazados
las miradas que hablaban de lo eterna que es
la habitación cuando estamos
o de lo cortas que son las palabras
para describir este hermoso silencio.
Te tengo, amor, en mis pechos blancos
donde jugabas tus batallas en contra del reloj
resoplando cuando mis labios se disponían a decir,
sin decirlo, que ellos también te amaban.
Con tu nombre puesto en mi conciencia, en mis labios,
en mis manos, en el viento que respiro
para forjar de nuevo un suspiro que dice que te extraña
como extraña mi piel el dulce sudor de tu cuerpo
o como extrañan mis cabellos los cuentos
que le cuentan tus dedos
o como te extrañan mis oídos cuando tu voz
no viene a mi encuentro.
¡Oh! El silencio desgarrado con tus besos
y las sábanas mojadas por el cielo
y los dedos enredados en los dedos
y la humedad bendita de la almohada…
Te tengo, amor, sentada en las puertas
de mi inocencia
en mis piernas territorio de tus rezos,
en mi cuello soñador de tus abismos,
aquí, adentro, en mi pecho.
¡Oh! La noche moribunda
y el amor tan indecible en donde no lloramos ni cantamos
tan sólo andamos
con los cuerpos entrelazados
y las miradas que hablan de lo corta
que es la eternidad
cuando en la habitación estamos.
viernes, 6 de abril de 2012
Delirio
![]() |
y estancarlas apretándolas, cosiéndolas con viento
y llenándolas de besos luego
y el vientre de ansias.
Es ésta una noche desesperada
y estoy medio muerta
y medio callada.
¿Cómo no sentirme dueña
del crepúsculo cuando
me mencionas la mañana?
¿Cómo no desear la muerte
cuando las mariposas sacan sus garras?
¿Cómo no estrecharme al mundo
como un silencio, como un grito
se estrecha a lo que duele,
arrastrando hasta el muelle mi propia alma?
Hoy la noche muere en el cielo
y los astros envía lágrimas en sueños.
¿Cómo no quedarme medio callada
al sentirme medio muerta y
verme las manos tan blancas?
Delirio el reír al ver mis venas en la almohada
y consumir cada estrella
y cada palabra abandonada.
¿Cómo no poner allí mis sonrisas
si la tristeza está en el alma encaramada?
¿Cómo no sentirme medio muerta
y a la vez medio callada?
¿y escaparme a carcajadas
y esconderme tras las grises murallas?
Delirio maldito apagar esta llama,
pero ¿Cómo consumirla junto a la ventana?
¿...para que mire el cielo
para que tenga miedo
para que en mi voz mueran mis alas?
Delirio arrastrarme hasta el fondo
y soñar con el huerto...con el monte
con el dulce rocío de la mañana.
¿Cómo no quedarme callada
mientras tengo miedo y me encojo
y mi sonrisa que en la luz bailaba
esta noche no despertaba?
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